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JanRomán Ramírez, Don Quijote, Sancho y las formas de la narración
¿Cuántas veces se habrá comentado, desde todos los puntos de vista posibles, el enfrentamiento de los ejércitos de carneros? De ello es testigo la bibliografía, tal y como figura en las guías de que ya disponen. No tengo la más leve intención de abundar en interpretaciones al respecto. Sólo me interesa, en este momento, la narración misma, la descripción y detalles del encuentro ofrecidos con todo lujo por don Quijote. Es una lástima que aún no se haya publicado el libro de Pedro Cátedra con cuatro estudios sobre el Quijote y la caballería, y sobre las relaciones entre lo que él llama la caballería de papel, es decir, las narraciones caballerescas de todo tipo y condición (novelas, pliegos, descripciones de torneos, etc.) y la caballería real, es decir, las actividades caballerescas que tenían lugar en los siglos XVI y XVII en toda Europa. Este trabajo nos aclararía muchos detalles concretos acerca del diálogo que se asienta entre el Quijote y el universo de producción y recepción del mismo. En algunos puntos, intentaré tener en cuenta tesis y asuntos procedentes de estos estudios de Cátedra.El caso de Román Ramírez de Deza es razonablemente conocido, después de las investigaciones de Ángel González Palencia, Julio Caro Baroja y L.P. Harvey. Ramírez es un morisco encausado por la Inquisición entre 1595 y su muerte en prisión, en 1599, y luego (1600) sometido a un póstumo auto de fe en Toledo, ante el Inquisidor General, el Cardenal Niño de Guevara, y el rey Felipe III. Con cierta amarga ironía, L.P. Harvey señala que Román Ramírez, que había entretenido con sus narraciones a Felipe II, se encontraba en esa jornada de 1600, dando también un espectáculo de masas ante Felipe III.
Las razones por las que Román Ramírez fuera encausado son muy diversas, y casi todas ellas están relacionadas con delaciones casi rituales de las que se usaban en los manuales de inquisición (por ejemplo, en el más común de todos que es el de Nicolau Eymeric, que además había sido reeditado y glosado para el Vaticano por el canonista Francisco Peña, publicado en Roma en 1585, yluego en varias ocasiones): magia, curanderismo, pactos diabolicos, etc. Uno de los testimonios asegura que Román Ramírez de Deza, que, según él mismo, apenas sabía leer ni escribir, podía, sin embargo, recitar largos pasajes de libros de caballerías con el sólo apoyo de una hoja en blanco o de un libro vuelto del revés.
Cuando los inquisidores le preguntan cómo es posible que sea capaz de hacer esto y de tener tan asombrosa memoria, él contesta que no sabe, pero que quizá en su infancia, su abuelo, al que identifica como "cristiano nuevo", Juan de Luna, que era herbolario, le habría dado algo para tener esa memoria. Como seññala Harvey, es interesante que Román lo atribuya a causas naturales, puesto que los testigos de la acusación están haciendo hincapié en causas sobrenaturales y pactos diabólicos. Le piden que lea un libro cualquiera, y, en efecto, lee torpemente el Examen de Ingenios para las Ciencias de Juan Huarte de San Juan. Dice haber estado en contacto con muchos libros, sobre todo títulos caballerescos, pero seguramente no como biblioteca formal. Los ha visto o escuchado.
Su memoria se proyecta sobre una hoja de papel en blanco. No lee nada en ella, sólo la usa para concentrarse. Llegado cierto momento, los inquisidores le piden que haga una demostración recitando unos pasajes del Olivante de Laura, novela de Torquemada; Román Ramírez, en ese momento, se ve, como señala L.P. Harvey, en un dilema: si recita, confiesa, y si no recita, hace ver que sólo puede hacerlo con la ayuda diabólica que no puede entrar en la santa sala. Así pues, explica lo que en realidad sucede: dice que se sintió fascinado por escuchar una y otra vez la obra de Beatriz Bernal Cristalián de España, y que comprendió que todos los libros de caballerías obedecían a una retórica estable y previsible, así que en realidad lo que él hacía no era más que inventarse capítulos y aventuras, pero atribuyéndoles nombres, lugares y referencias procedentes de algunos libros que conocía un poco. Así, la mayor parte de quienes le escuchaban (que, obviamente, no lo verificaban con el original) consideraban que, en efecto, era capaz de recitarlo puntualmente.
El caso de este morisco tuvo cierta popularidad. El mismo año de 1600 el poeta mejicano Juan Ruiz de Alarcón se trasladaba a España, y pocos años después, antes de 1605, publicada su comedia Quien mal anda en mal acaba, cuyo protagonista es Ramírez. El mismo caso era también narrado con detalles fabulosos por el clérigo Martín del Río en sus Disquisitionum Magicarum, publicadas en 1608.
Román Ramirez de Deza ganaba una parte importante de su vida con su fama de memorioso y con sus habilidades de narrador. Contar historias era, en el siglo XVI y hasta el XIX (y más) una actividad razonablemente bien remunerada y que tenía un cierto impacto social y cultural en todas las capas sociales. A veces, las consecuencias podían ser terribles, como en este caso, o como en el pleito levantado contra el coplero ciego Mateo Brizuela, que también ganaba su vida cantando historias, contándolas y vendiendo los pliego sueltos en que se contenían. Este pleito ha sido recientemente estudiado por Pedro Cátedra en un libro necesario (Invención, difusión y recepción de la literatura popular impresa (Siglo XVI), Mérida, 2002). Es interesante que el caso levantado por la difusión de las coplas de Mateo Brizuela tuvieran que ver también con un caso de magia demoníaca y de pactos con el diablo, como aquel del que se le acusaba a Román Ramírez.
En realidad explico todo esto (que, por otro lado, deriva, en su mayor parte, de un artículo de L.P. Harvey cuya referencia puedo dar upon request) por la sencilla razón de que quería hacerles algunas preguntas que, espero, les hagan pensar. Ya se habrán dado cuenta de que el Quijote tiene como uno de los ejes centrales, la forma de la narración, o, dicho de otro modo, el problema de cómo narrar lo que se va a narrar. ¿Cómo narra don Quijote el encuentro de los dos ejércitos de carneros? ¿cómo narra Sancho el cuento "popular" mediante el cual tiene pendiente a don Quijote, para que éste no entre en la aventura que luego resultará ser de los batanes? ¿cómo narra don Ruy Pérez de Viedma su cautiverio en Argel y su huída ayudado por Zoraida y el resto de los personajes? Pero, más importante aún, ¿cuál es el valor mismo de la narración? ¿qué razones se les ocurren a ustedes para considerar todas las narraciones contenidas en el Quijote como elementos consustanciales de la creación de la novela, y no como meras "novelas interpoladas", como frecuentemente las llama la crítica? ¿por qué creen que la retórica y la poética de la narración pueden ser tan importantes en el acto de creación misma de la novela?
Son estas algunas preguntas teoricas que creo que pueden seguir constituyendo nuestra guía de lectura del Quijote, y también nuestra comprensión del contexto cultural en que éste se compone.
La verdad tengo una pregunta y no hay nada que ver con esta lectura. La historia detras del Don Quijote es muy impresionante, pero todavia no entiendo el por que del creacion de los diferentes narratores por Cervantes en el libro. Quizas, Cervantes solamente queria usar nuevas tecnicas del narracion, pero que es el razon de usar narratores que hacen que los lectores questionen la verisimilidad detras de la historia. Podras hablar mas de eso en clase? (nose como usar los acentos o los signos de interrogaciones en el blog, disculpame por las confusiones que puedan causar)
Y hanblando de Zoraida, creao que todas las mujeres que van introduciendo en estos capitulos sirven como contrastes para describir como las mujeres tratan de encontrar su propio destino y romper la barrera que las tienen prisioneras. En caso de Dorotea quien solamente pudo escapar vistiendo de hombre, en cambio Zoraida introducida como una nueva version de una mujer ideal, ademas de ser hermosa y muy inteligente ella no era prisionera de su casa sino ella podia salir y con robando el dinero de su padre ella obtuvo su libertad, pero si observa en el capitulo ella no habla, y permanece muda la majoria del tiempo (otra indicacion de su limitacion en la sociedad) ….pues aqui termina mi observacion.
Cervantes recoge a varios cronistas o narradores porque Don Quijote es una historia real que circulaba décadas por la Mancha, salida del “lugar” o “aldea” Armasilla del Alba.Cervantes no inventó el Quijote, este ya había existido y muerto cuando Cervantes decide en una prisión (posiblemente en la cárcel de Argamasilla “de cuyo nombre no quiero acordarme”) novelar la historia del famoso caballero que perdió el juicio de tanto leer novelas de caballerías.
Cervantes cuenta en muchas ocasiones de ambos Quijotes (I y II) que aquello es una historia no una invención.
Tambien el Quijote de Avellaneda -contemporáneo del Quijote de Cervantes cuenta con más detalle los datos históricos del personaje real Don Quijote: Don Martín Quijada se hizo llamar Don Quijote; estuvo en unas famosas justas de Zaragoza donde se enfrascó en la liberación de un preso que iba siendo castigado por la calle y de no ser por el caballero granadino don Alvaro Tarfe, se hubiera visto junto al verdugo. El autor del Quijote de Avellaneda dice en su libro que el tiene el mismo derecho a publicar la historia de Don Quijote porque ese personaje pertenece a los anales de la Mancha y que Cervantes tuvo la suerte de encontrar manuscritos precisos y auténticos que le sirvieron para escribir su Don Quijote.
Hay una cierta falsificación histórica en no reconocer este hecho que se deduce de una lectura honesta y atenta de los Quijotes de Cervantes y Avellaneda.
Que la verdad resplandezca porque es la historial real.