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FebLectura, clasificación y datación de los distintos tipos de letra 1
La letra constituye, claro, un dato crucial en la datación y localización cultural del manuscrito. La paleografía, originalmente, tiene como objeto la lectura, clasificación y datación de los distintos tipos de letra, aunque hoy haya ampliado sus horizontes (puede leerse al respecto el librito de Armando Petrucci, La ciencia de la escritura. Primera lección de paleografía, cuya referencia ya conocéis). He aquí algunas diferencias importantes y que se pueden hacer a primera vista:
1. Diferencia entre letra redonda y letra cursiva. La letra redonda mantiene la independencia relativa de las distintas letras. En la letra cursiva, las letras se unen las unas a las otras mediante trazos. La letra redonda suele decir una escritura más reposada, mientras que la cursiva dice una escritura más rápida. Ambas letras pueden ser, y de hecho son, librarias, pero el verdadero prestigio de la letra cursiva como letra libraria le viene a través de la imprenta, y luego en las manos más modernas, sobre todo de los siglos XVII y XVIII (aunque no exclusivamente).
2. Diferencia entre scriptura continua y escritura segmentada. La scriptura continua es una representación más antigua de la escritura, y se relaciona con la lectura en voz alta. Puede verse al respecto el libro de Paul Saenger, Space between words. The origins of silent reading, Stanford University Press, 1994. Un ejemplo de escritura continua sería, por ejemplo, un texto que se representara de la siguiente manera:
e t l e v a v i a n i m a m m e a m
Para poder leerlo, es de hecho necesario pronunciarlo, y frecuentemente está también relacionado con una lectura casi salmódica, es decir, con una prosodia muy plana, o dependiente de una melodía preconcebida.
El mismo texto en escritura segmentada facilita la lectura silenciosa:
et levavi animam meam
La percepción singular de las palabras permite hacer pasar a segundo plano la interpretación oral del texto, y hacer una pronunciación mental.
Mientras que la scriptura continua carece de signos de puntuación, o éstos son muy esquemáticos (por ejemplo, marcas de párrafo), la escritura segmentada elabora también signos de puntuación más complejos, aunque muy tentativos o incluso singulares hasta la generalización del lenguaje tipográfico en el siglo XVIII.
Como he señalado, un manuscrito en scriptura continua puede ser datado relativamente antes que un texto en escritura segementada. Digamos que la generalización de la escritura segmentada está relacionada también con la generalización de la letra gótica redonda durante el siglo XII (primero en Alemania y en Francia).
3. Los tres grandes tipos de letras medievales son los siguientes: carolina (y sus variantes), gótica (y sus variantes), romana (y sus variantes). Tanto la carolina como la romana son letras de trazos redondeados; la gótica es una letra de trazos angulosos. Las variantes de la letra carolina vienen a dominar toda la alta Edad Media; las variantes de la letra gótica dominan tanto la plena como la baja Edad Media (desde el siglo XII hasta en torno a 1460); la letra romana se introduce a mediados del siglo XV, y alcanzará un gran desarrollo en el ámbito humanístico, de ahí que se la llame también letra humanística. Las tres pueden desarrollarse en trazo redondo o en trazo cursivo. El estudio de las distintas variantes puede ayudarnos a situar el manuscrito en tiempos y espacios más concretos.
4. La letra cursiva, como hemos dicho, sólo alcanza su prestigio librario con la llamada letra aldina, que es la cursiva humanística utilizada por el impresor Aldo Manuzio en algunos de sus libros, sobre todo de poesía (por ejemplo, el Canzoniere o Rerum Vulgarium Fragmenta de Petrarca). Sin embargo, es de una importancia capital en ambientes profesionales, particularmente en los medios letrados, donde se desarrolla la famosa letra cursiva procesal, que tiene fama de ser una de las letras más herméticas. En cierto sentido, se trata de una letra relacionada con una casta socio-profesional.
5. Todas las letras manuscritas, y muchas de las impresas, son ricas en abreviaturas. La mayor parte de las abreviaturas están bien codificadas, y responden, en todos los idiomas, a abreviaturas que por lo general han sido diseñadas para el latín. Eso significa que conociendo las abreviaturas del latín medieval, uno es capaz de resolver también las del italiano, el francés, el español, etc. No en todos los casos, pero sí con mucha frecuencia. El instrumento más importante para esta tarea es el Dizionario di Abbreviature Latine de Capelli (Milán, Hoepli, numerosas impresiones).
Aunque uno se llega a acostumbrar a las abreviaturas, el manuscrito siempre guarda alguna sorpresa, así que no es mala idea que ese libro forme parte de la biblioteca personal de quienes se interesan por la Edad Media o por la alta Edad Moderna. Hay que tener en cuenta que también hay muchos signos de abreviatura que son, o parecen, ornamentales. Por ejemplo, en un texto medieval español, es frecuente que el adverbio "mucho" se represente con una abreviatura de nasal sobre la "u", lo que parecería sugerir una transcripción "muncho", que, sin embargo, es del todo inapropiada. Todos los signos de abreviatura ornamental suponen una complicación a la hora de hacer una transcripción paleográfica observante.
Continuará con detalles concretos sobre las letras e imágenes para su reconocimiento.
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