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Novminerva (texto originalmente preparado para un periódico y jamás publicado en él)
Soy la escultura en su hornacina una vez fui de mármol o de piedra no recuerdo pero me he ido ablandando con el tiempo con el tiempo he ido teniendo frío y no he podido salir de esta hornacina he ido cayendo poco a poco antes miraba de frente siempre en la misma posición plana y frontal primero mis rodillas fallaron y fui desplomándome con el rostro hacia el este a veces algunas personas me han ido dado ropa colocando capas y mas capas sobre mi esbozando sonrisas forzadas sin hablar pues no saben de todos modos como hablar con una escultura que se está desplomando a veces me dan dinero pero no puedo hacer nada con el dinero porque sigo viviendo en mi hornacina una cárcel abierta por todas partes esta hornacina antes había sido un portal pero luego se convirtió en mi hogar en una puerta condenada condenada por mi propio cuerpo antes era alta y esbelta ahora mi cuerpo y mi rostro se reflejan en la pared y me veo mayor enferma el color blanco de la piedra mármol es ahora un rojo vivo como si toda la sangre que no tengo en las venas que no tengo hubiera venido a agolpárseme en el rostro que antes fue de palas atenea o de minerva pero ya solo me quedan los ojos de lechuza que cada vez miran más hacia el este más hacia el este y ya han perdido la rara visión que tenían del océano pacífico ahora está a mi espalda miro a este rincón que huele mal yo también huelo mal el gimnasio que ahora está detrás de mí también huele mal es un gimnasio de la asociación de jóvenes cristianos a lo mejor lo que sucede es que yo pertenecí a ese gimnasio como una de esas esculturas que adornan los edificios oficiales a lo mejor yo fui oficial y ahora simplemente me he caído como se caen de la historia todos los monumentos oficiales o se destruyen porque los siguientes quieren imaginarse de otro modo y tienen sin duda derecho a ello pero no piensan en el presente de las esculturas que se derrumban porque pertenecen al pasado no piensan que de la hornacina pueda salir voz alguna parece ser que algunos que tuvieron miedo en francia o en otro país extranjero según he oído a la gente que sale del gimnasio les cortaron las cabezas a las esculturas y otros en otro sitio dinamitaron esculturas de buda o en otro sitio decapitaron en escena a peleles o esculturas o no sé qué de contenido religioso y luego hubo líos todo eso es lo que oigo a la gente que sale del gimnasio noticias del día frescas y húmedas de sudor en una ocasión alguien en lugar de darme ropa o comida o conversación que yo siempre rechazo me dio un cuaderno y un bolígrafo por entonces yo ya había perdido toda energía en mis piernas y estaba aquí con mis lumbares apoyados en la jamba oeste de mi hornacina, y la cabeza sujeta por la jamba este ya había perdido parte de la visión del este también solo el rincón maloliente nunca me muevo de aquí porque no puedo mis manos adoptaron como un autómata el bolígrafo y el cuaderno y empezaron a escribir sin mi voluntad en un movimiento continuo una escritura continua y lenta un canto monótono que mis labios intentan repetir pues escribo en voz alta escribo en voz alta escribo en voz alta el bolígrafo me dicta o yo dicto al bolígrafo no sé bien cuál es el orden pero mi cuaderno se llena del modo en que las cosas van sucediendo mientras me desplomo en mi hornacina este tipo con una barbita que parece casi musgo este pasa todos los días él cree que no le veo cómo se acerca desde el oeste con un caminar desacordado lo oigo desde que está en la esquina del parque y lo veo irse por la siguiente esquina me mira de reojo quiere pararse no sabe qué hacer le gustaría pararse y espiar mi escritura continua él quiere saber en qué consiste la conversación entre mis labios y mi mano qué es lo que hay en el cuaderno en qué idioma está le gustaría saber qué revela el dibujo de mi letra qué historia estoy contando si es que estoy contando una historia cuando viene de vuelta a veces pasea con alguien pocos metros antes de pasar ante mí se quedan en silencio y luego retoman torpemente su conversación una vez creen que ya no puedo oírlos a veces hablan de mí se preguntan cómo he llegado aquí cómo puedo vivir en este rincón ellos no saben que no podía elegir que me construyeron con mucho cuidado hace no sé cincuenta o sesenta años que me dijeron tú eres palas atenea o minerva y tienes ojos de lechuza y sabes más cosas de las que supones pero ya no puedes decírselas a los hombres ya no ya tienes que quedarte apoyada en tu lanza y esperar a que todo se quiebre y a desaparecer hecha fosfatina en el mismo vano de la misma puerta condenada que te dio a luz pero lo que escribo es otra luz tú sí tú el de la barbita de musgo alma de cántaro que cada día vas a la universidad a enseñar no sé historia o literatura a decir derechos humanos a comprender la poética de las leyes tú te quedas en silencio cuando pasas ante mí no podrías soportar la mirada directa de los ojos de lechuza no podrías leer la escritura continua de mi historia pues requerirá ser pronunciada en un solo impulso sin pausas ni comas y para decir mi historia tú deberías entregar el aire todo de tus pulmones