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MarDel mismo cartapacio, otro soneto de Ucenda de Prestines
De Doña Ucenda de Prestines al huidizo caballero anónimo que ganó el anillo en la fiesta de Santiago, mientras su esposo, don Pedro Esteban, se hallaba haciendo nueva mercadería con don Pitas Payas, pintor de Bretaña.
El gordo bohordo que tu mano blande,
lanzado con valor contra el castillo,
deshizo tablas, quebrantó el rastrillo
y entróse por lo estrecho y por lo grande.
De linaje ha de ser quien lo demande
y el caballero a quien yo dé el anillo:
burguesazo viniste tú a pedillo,
turbada te lo di por mi comande.
Agora que montaste en el caballo
y ya cuelga mi anillo de tu lanza,
te quieres esfumar en la espesura.
Contra tu fama a sentenciar tal fallo
sábete bien que mi justicia alcanza
que de hoy más no te sirva apoyadura.