skip to main navigation

JESUS RODRIGUEZ VELASCO: Search this website 

Type key words to search this website in real time. 

01
Nov
Monostatos a escena ~ Sobre Die Zauberflöte

Sobre la representación de Die Zauberflöte en la ópera de San Francisco, 31 de octubre de 2007.

En el libreto de Emmanuel Schikaneder, Papageno se asusta al ver a Monostatos (y viceversa), y, en cierto momento, el pajarero reflexiona "Es gibt doch auch schwarze Vögel auf der Welt, warum denn nicht auch schwarze Menschen" ("en el mundo existen también los pájaros negros, ¿por qué no también hombres negros?"). En otro lugar, Monostatos se queja de su suerte y piensa que debe renunciar al amor por ser negro: "Und ich soll die Liebe meiden, weil ein Schwarzer häßlich ist".

Papageno es un caso de hombre-animal que en algunos momentos reflexiona y se humaniza, lo que le hace acreedor a la obtención del amor. En ese proceso de humanización, Papageno reflexiona, o se da cuenta de sus carencias, o, incluso, acepta la autoridad. Monostatos, por su lado, es un personaje negativo, precisamente porque ha de renunciar al amor. Como guardián del harén late además su condición de eunuco.

Por alguna razón, en el libreto que se interpretó ayer en la Ópera de San Francisco había un cambio: en cada ocasión en que el texto se refiere a Monostatos como negro, la nueva versión se refiere a él como "Grüne", verde. Y, en efecto, aparece Monostatos en escena vestido con unas mallas de color verde. Monostatos deja de ser negro para ser verde.

El cambio no es muy importante. Es de suponer que la mayor parte del auditorio no lo percibiera. La verde presencia de Monostatos, personaje antipático, sería suficiente para predisponer al público (que, de todos modos, como pudo observarse, en su mayor parte no conocía la ópera y aplaudía a destiempo, cortando tristemente duetos, tercetos o, incluso, a la mismísima Reina de la Noche en plena aria) y hacer pasar por verde al jefe de los esclavos.

Es de suponer, sin embargo, que para los productores de esta versión del Singspiel, el cambio es mayúsculo, y que pasaron un rato largo sopesándolo. Decidirían, digo yo, introducirlo por razones que a cualquier conocedor de lo Polictically correct no le resultarán difíciles de entender: no se podía eliminar a Monostatos, cuyo papel es vibrante y está lleno de matices, pero en cambio se podia romper la asociación entre su aspecto negativo y su raza negra.

Va la soga tras el caldero, porque no solamente se elimina esa asociación, sino que, además, se elimina el interés de la queja de Monostatos (la gente piensa que ser negro es feo y que por tanto debo renunciar al amor), y el de la reflexión de Papageno, quien acepta que, a pesar de su ignorancia, es justificado suponer que existen hombres negros, y aceptarlo con naturalidad. En el otro lado de la interpretación, lo políticamente correcto se convierte en políticamente incorrecto.

Es, quizá, una de las muestras de la ligereza con la que se observa el lenguaje de lo Politically correct. Algunas instancias de poder se conforman con la percepción del mismo como un mero sistema de eufemismos, o, lo que es aun peor, como un sistema de censura y eliminación que elimina, al mismo tiempo, las tensiones que sobre ciertos problemas, se han desarrollado en el interior de nuestras culturas durante siglos. El problema de Monostatos no es su negatividad, sino que ésta está contrapesada por otros elementos que entran en tensión. Pero al someterlo a este filtro verde, la tensión se pierde y la capacidad de reflexión al respecto de la misma desaparece. En su lugar no se ofrece ninguna otra alternativa.

Pero lo Politically correct tiene en realidad un alcance mucho mayor que el del eufemismo y la eliminación. Es una manera de construir problemas. El lenguage de lo políticamente correcto pone en duda, por ejemplo, la separación biológica de los sexos, estableciendo en primera línea un concepto cultural de género (gender) que requiere de análisis más profundos (basta pasearse por las calles de San Francisco para darse cuenta de hasta qué punto este concepto es importante). Problematiza el pensamiento racial y los fundamentos de la discriminación, cambiando el centro de gravedad desde las condiciones externas a las construcciones culturales: negro es sustituido por African-american, y a su vez sometido a crítica, porque esta nueva denominación requiere de un proceso de análisis de lo que significa volver a construir una cultura de las cenizas de la esclavitud y la discriminación y lo que significa establecer una identidad como americano. No sólo cambia el lenguaje, sino que es un linguistic turn que cambia las esperanzas públicas.

La representación de Die Zauberflöte ha cometido un error al intentar no ya eliminar, sino más bien escaquearse, esconderse del verdadero problema: analizar, a través del arte, a través de la música, a través del teatro, dejando correr la inésthetique, las dialécticas que se general en el interior de la sociedad a lo largo de la historia.

There are 2 responses to “Monostatos a escena ~ Sobre Die Zauberflöte”

  1. Gisela

    Completamente de acuerdo, Jesús. Además estoy pensando… Mozart creo que jamás se hubiera imaginado un eunuco verde… Por su condición de eunuco y de negro, también tiene denegado el amor, como atributo sexualizado… ¿De dónde hubiera sacado una Monostata negra, para completementar al jefe del harén? Eso tambien merece la reflexión de Papageno… Es posible que para él pueda existir una Papagena, que creo inmediatamente entra en el escenario y por los oídos, ¿no? Pero bueno… El leguaje correcto siempre manejó los conceptos de la historia oficial. Por suerte también se escribe la otra historia. O algunos podemos llegar a tener contacto con ella :-) Gisela, la porteñita

  2. Juan-Carlos Conde

    Haces bien en poner verde a los que nos tienen negros con su constante -aquí de las definiciones culturales de género- cogérsela con papel de fumar en lo tocante a estas materias. En cita manifiestamente memorable del famoso trovero Joaquín Sabina, “que no nos tomen por subnormales, / que no nos toquen los genitales”.
    (Hace dos o tres años hubo una magnífica Zauberflöte en el IU Music Arts Center, con una escenografía que sobria y eficazmente enfatizaba el subtexto masónico que diz que subyace al libreto, donde Monostratos era negro como la pena negra, como Mozart y Schikaneder lo parieron: nadie dijo nada. Y eso que era Indiana…)
    ¿Y qué tal un Othello pintado de verde? (Te dejo, que estoy pintando la cocina… de color crema). Abrazos copiosos.

Add a comment

Discussions are automatically filtered and moderated to prevent spam, and unsuitable or offensive messages. Code, html tags, or any form of malicious code will also be eliminated. Prior to commenting, users must enter a valid email address. If in doubt, please refer to the terms of our privacy policy.

Please, fill all the required fields in the form below, and send your comment. It will be queued pending moderation.

Unless otherwise specified, all the contents of this website are for your personal and non-commercial use. You may not modify, copy, distribute, transmit, display, perform, reproduce, publish, license, create derivative works from, transfer, or sell any information or services obtained from this website. All content © 1990-2007 Jesús Rodríguez Velasco. All rights reserved. Designed by Miguel Ripoll. Powered by Wordpress 2.2.

JESUS RODRIGUEZ VELASCO: MAIN NAVIGATION

COMMENTARIA 

Reviews and commentary on books, music and art.

Suggested related items found in the archives.

INDEX 

ARCHIVES 

The entire site's archives, ordered by month of publication.

SUBSCRIBE TO MY RSS FEEDS 

Click below to subscribe to this site's RSS feeds.