05
Jun“No Importa la Lluvia”, de Jesús Salviejo
Si solamente leyera la bibliogafía producida por mis amigos, no sólo no podría leer ninguna otra cosa, sino que seguramente no podría hacer ninguna otra cosa. Es una gran fortuna. De hecho, es la situación perfecta.
Jesús Salviejo es un antiguo amigo. Eso no quiere decir que él sea antiguo -su novela No Importa la Lluvia (2009) me desmentiría de inmediato-, sino que fuimos amigos en la antigüedad mítica, cuando todavía había héroes en el mundo y los hombres aún podían comunicarse con los animales. La época en que Jesús, Fernando, Barsén, Miguel, se hacían poetas mientras yo los observaba con una mezcla de estupefacción y envidia. Luego empezaron las grandes migraciones del tercer milenio, los cambios de idioma, y se impuso el silencio. El silencio duró muchos años, es decir quasi media hora, según dice el Apocalipsis. Es difícil, seguramente imposible, que una amistad se mantenga durante tantas migraciones, babeles y silencios, pero lo que es yo, conservo por él -por ellos- un cariño profundo y duradero. Esa es la razón por la que, cuando vi su novela en una caja de cartón en una librería, aun sin catalogar, me decidí a comprarla de inmediato y a leerla acto seguido.
Ni soy crítico literario ni, a estas alturas, pretendo serlo. Tampoco quiero hacer un resumen del contenido, pues no sería más que amputar una novela de su soberana literalidad -pero también un universo de universos privados y poéticos, un entramado de espacios y tiempos, de contigüidades e imposibilidades de encuentro, o de metáforas recurrentes. El libro de JS no admite ni resumen ni lectura en diagonal. Se lee como un poema, como una épica multiforme, una odisea varia de varios Odiseos que atraviesan el universo conocido para poder demostrar que, contrariamente a lo que pensaba Ausias March, “el passat” no es “no res e finit.” Pero esta odisea es distinta, porque recorre los exilios.
Este poema épico se lee también en su palpable materialidad. JS es -o al menos era, pero todo diría que lo es ahora más que nunca- un fotógrafo, y las fotografías hechas, depositadas en las mesas, coleccionadas como series precisas de aconteceres imprecisos pueblan las páginas, haciendo que los lectores tengamos que ver la novela. Y si al principio se nos pide que la veamos a través de otro fotógrafo y de los ojos de un niño soldado, hacia la mitad se nos pide que empecemos a mirar la novela desde un álbum cuya primera fotografía es una espalda, como persiguiendo a los interlocutores, yendo siempre a la zaga de la polifonía de sus recuerdos. El lector tiene una doble responsabilidad material: destejer la obra a través de la fotografía y de la tipografía.
Como toda odisea -sea del tipo que sea-, o como todo poema épico, hay que leerla también como una forma de narrar la historia cuando la historia ya casi no puede narrarse, cuando la historia es tan íntima que el historiador no soporta el brillo de los res gesta: su sola presencia podría llegar a aniquilarle; el relámpago de la historia podría electrocutar al historiador. Es la afirmación práctica de que lo que sería bárbaro sería no hacer poesía, en tanto que la poesía es la única manera de aproximarse a la historia de balseros, exiliados de la guerra civil española, presos de Auschwitz -a pesar de los cambios de nombres, el espacio es el mismo, ese no puede ser borrado-, ancianos que escriben su lejana historia casi en futuro. Ni Rilke, ni Benjamin, ni Eliot están ausentes de esta épica de la historia. La gramática del tiempo de san Agustín tampoco lo está.
Son quizá cuatro los nombres principales, pero los personajes son toda la infinidad de las historias que éstos hacen presentes. Quizá sea lo más fascinante de esta novela o constelación poética: su capacidad por hacer presentes, a través de odiseas, la épica de la memoria nutrida en todos los exilios del totalitarismo.
Discussions are automatically filtered and moderated to prevent spam, and unsuitable or offensive messages. Code, html tags, or any form of malicious code will also be eliminated. Prior to commenting, users must enter a valid email address. If in doubt, please refer to the terms of our privacy policy.
Please, fill all the required fields in the form below, and send your comment. It will be queued pending moderation.