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JanCorporaciones urbanas en las ciudades europeas medievales
Las lecturas del día han estado limitadas a obtener cierta información acerca del funcionamiento de las sociedades, corporaciones, fraternidades y otros grupos urbanos de previsión social, ayuda mutua, y, en general, solidaridad, en las ciudades de la Europa medieval. Ante todo he estado leyendo artículos y libros (intensamente) acerca de ciudades como Bolonia, Sassara o Cagliari, y también algunas otras ciudades francesas y de la Península Ibérica. La mayor parte de los estudios al respecto se ocupan de las corporaciones de carácter claramente gremial y artesanal (guilds), grupos ordenados bajo un santo patrón que reúnen a practicantes de un mismo oficio. Quizá lo más interesante de estos grupos de solidaridad (y al denominarlos así ya quiero marcar que la solidaridad está incluso por encima de "lo más importante") es el modo en que definen las relaciones entre maestros y aprendices, es decir, el modo en que elaboran las relaciones de fuerza que organizan la coherencia del grupo mismo. Del mismo modo, se definen las técnicas, se da una reacionalidad, una lógica del oficio mismo, se sitúa este oficio dentro del marco de poder ciudadano.
Como digo, la mayor parte de estos grupos es de carácter gremial y artesanal, pero también hay una gran cantidad de fraternidades que parecen tener un carácter claramente religioso: relaciones entre los laicos y un cabildo (como suce en Ávila con el Cabildo de San Benito, o en Bolonia con las corporaciones de Santa Maria della Vita y Santa Maria della Morte, la primera de disciplinantes y la segunda dedicada a confortar a los condenados a muerte), o corporaciones por el estilo. Estas corporaciones, sin embargo, elaboran también sus ceremonias de representación mediante, por ejemplo, procesiones por centros concretos de la ciudad. Uno de los libros que he estado leyendo, dedicado al Nápoles angevino y al Nápoles aragonés (siglos XIII-XIV, por un lado, y XV por otro) explica exactamente cómo funciona la distribución de la ciudad en relación con los espacios procesionales de una de las corporaciones, la de Santa Marta (que se origina como una corporación popular en un buen principio, pero que, a fines del siglo XV es retomada por los poderes nobiliarios; lo mismo sucede con algunas de las corporaciones sardas de la Edad Media, aunque éstas son dominadas por la nobleza más bien a partir del siglo XVI).
En cambio, y a excepción de las corporaciones que he denominado bajo el concepto general de societates militum, no hay ninguna corporación de caballeros burgueses como las que surgen en Burgos a partir, quizá, de 1285, y, con seguridad, a partir de mediados del siglo XIV, y que se hallan en otras ciudades de la Península.
Todavía no sé bien qué es lo que significa esto. Espero que alguna deidad infunda el dulce sueño sobre mis párpados, y que luego un fantasma me explique, durante un sueño, qué es lo que puedo hacer con esto. Ahora estoy demasiado cansado para poder averiguarlo yo.