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26
Feb
Últimas tardes con el libro

Esto va dando a su fin. El capítulo que me quedaba por escribir fue felizmente finiquitado el domingo en un café de San Francisco, en North Beach.

En este momento estoy haciendo la revisión final de cada capítulo y completando la bibliografía en las notas al pie. Mi research assistant hará la lista final (gracias, Heather), de modo que no tengo que preocuparme de esa parte. Tengo la impresión de que es un libro con pocas notas a pie de página. Pero es hasta cierto punto normal, pues hay varios aspectos que, por lo que a mí se me alcanza, no se habían estudiado previamente, o, al menos, no se habían estudiado en los términos en que lo he estado haciendo. Sin embargo, siempre tengo miedo de que alguna afirmación quede huérfana de justificación. Hay un momento en que ya no se sabe exactamente qué es lo que debe ser anotado y qué no debe ser anotado.

Lo único que me queda, pues, es escribir las conclusiones, revisar la introducción (eso es lo último que se hace) y adaptar unas siete u ocho páginas que no me satisfacen en este momento. Todavía tengo que decidir si voy a incluir los apéndices textuales (a saber, tres textos con otras tantas reglas de la Orden de la Banda) o no. Eso aumentará el libro en unas treinta o cuarenta páginas, y en este momento tiene unas 320 o así. No es un libro extenso, pero tampoco demasiado breve.

Por fin he tomado una decisión con respecto a la ordenación del material. Finalmente no lo dividiré en partes, y dejaré que los capítulos fluyan de manera continua. En este momento es lo que me parece más razonable. En gran medida eso se debe a que decidí eliminar un capítulo porque consideré que no aportaba nada sustancial al libro. Ese capítulo ha quedado reducido a unas pocas páginas al final del capítulo cuarto. Hay partes que no me satisfacen del todo, pero eso no lo voy a solucionar nunca, de modo que tendré que esperar a hacerme mayor y más sabio y conseguir expresar mejor lo que hay en mi cabeza.

Ahora mi máxima preocupación son las conclusiones. Me parece la parte más delicada de todo el libro. Juntamente con la introducción. Muchos lectores (entre los que me cuento) hojean la introducción y las conclusiones antes de decidir si van a comprar o al menos leer el libro. Así que en ambos casos es preciso afinar y atinar.

El estilo de las conclusiones debe ser, a mi entender, el más cuidado de todo el libro. En realidad quisiera ser capaz de dar un alto nivel al estilo de todo el libro. Pero sé que no es así. No ahora. No todavía. Tengo muchísimo que leer (literatura, sobre todo) para poder alcanzar un estilo del que me pueda sentir mínimamente satisfecho. El de este libro sé con certeza que es, por momentos, abominable, y, por lo general, carente de chispa. Sin embargo es preciso hacer un esfuerzo gigantesco con las conclusiones. En ellas, el estilo mismo es la idea. Sin estilo, no hay idea, no habrá habido pensamiento nignuno, nada habrá valido nada. Esa es la única tesis que me interesa tener en cuenta.

Para poder escribir bien (o, al menos, medianamente bien) tengo que escribir a mano. Tengo que hundirme en mi cuaderno de notas, quizá irme a un café, y ponerme a tomar apuntes del natural. Sin ello, el estilo se resiente pavorosamente. Lo más probable es que mañana a primera hora de la mañana tome mi pluma y mi cuaderno y me vaya a un café cercano a escribir las conclusiones. No serán largas, apenas cuatro o cinco páginas. Pero deben ser contundentes.

¿Qué es lo que deben contener estas conclusiones? En buen rigor hegeliano (del que, por cierto, ni soy ni he sido particularmente deudor, aunque sigo pensando que la estructura del libro es fundamentalmente dialéctica), las conclusiones deben contener una síntesis conciliadora, conservadora y superadora del enfrentamiento entre la tesis y la antítesis. Por desgracia me temo que semejante cosa va a ser imposible. Así que esta es la estructura que creo que deben tener mis conclusiones:

  • Quizá una introducción que capte la atención, aunque no soy demasiado partidario. A partir de un epígrafe, se hace a veces. 
  • Reorganización de la idea principal: afirmación de una tesis y de sus argumentos principales.
  • Por qué tenía interés, en 2007, intentar comprender esta tesis y, en fin, desarrollar este trabajo.
  • Puertas que se abren tras este trabajo y que el trabajo mismo no contesta.
  • Qué nuevas preguntas se pueden formular a partir de este momento.
  • Despedida y cierre. Carta de ajuste.

Mi explicit medieval favorito (pero que sin duda no usaré en este libro, porque si no recuerdo mal lo usé para mi tesis doctoral, en el ya lejano Mayo de 1995) es "Finito libro, scriptor saltat pede leto": Terminado el libro, el escritor da saltos de alegría.

(Nota curiosa: todavía, en realidad, no he decidido el título que va a tener el libro. Esto puede ser preocupante). 

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