20
SepUnos cuantos tratados sobre la república
La República es siempre una teoría. No está sujeta al linaje, a los procesos genéticos, ni necesariamente a las estructuras. La República puede reinventarse frecuentemente. Ségolène Royal -en un movimiento audaz y seguramente equivocado desde un punto de vista electoral- manifestaba la necesidad de lanzar al mundo a una Sexta República. Habría exigido una nueva constitución que sucediera, o, mejor, reemplazara, la que el General de Gaulle había ordenado crear el 1958, lors de la Cinquième République. En el pecado está la penitencia: una constitución es, ante todo, una teoría sobre el poder.
En cualquier caso no estoy intentando meterme en política contemporánea. Supongo que esa es la máscara que se pone el medievalista, aunque en su fuero interno sabe que siempre está hablando de política contemporánea. Pero no, no es de Ségolène Royal (malgré son nom, merci Aurélie), ni de las monarquías constitucionales (como la española), ni de otros regímenes. El problema con el que hoy hablo en secretum está en relación con los textos de fines de la Edad Media y principios de la Edad Moderna con los que estoy trabajando para mi artículo y para un libro que hace tiempo que vengo planeando y que llevará el pomposo título de República Teórica.
Con objeto de poder introducirme en este mundo (y, a decir verdad, me tarda hacerlo, pero tengo tantos proyectos llamando a mi puerta, y cada vez quiero dedicar más tiempo a la fotografía…), debería poder desvestirme de la tremenda influencia de J.G.A. Pocock, The Machiavellian Moment (1975), cuya lectura me recomendó Enrique hace años. El último artículo de Enrique Gavilán, juntamente con los tres números iniciales de History & Theory de 2006, y el libro de Gumbrecht, Productions of Presence (también de 2006) deberían ayudarme a articular el problema de la producción de significado frente a la producción de presencia, lo que en el ámbito de la teoría republicana (sobre todo en Castilla y en Borgoña, más incluso que en Florencia) resulta singularmente emocionante como proyecto intelectual.
Un proyecto a largo plazo. Para poder llevarlo a efecto, necesito viajar a Florencia. On ne peut pas comprendre la présence républicaine en déhors de la présence des murs de la république.